Pausas para moverse: haz que los niños se muevan para recuperar la concentración

El balanceo en la silla, los movimientos inquietos, el pretexto de ir a afilar un lápiz que no lo necesita… Parece el comportamiento de un niño que ha dejado de esforzarse, pero normalmente es todo lo contrario. Es un cerebro que se ha quedado sin atención y que pide estímulos de la única forma que sabe: a través del cuerpo. Las pausas para moverse son la forma de responder a esa petición. Unos minutos de movimiento adecuado y un niño que se estaba desconcentrando puede volver a la tarea, porque su cerebro ha recibido lo que pedía.
Las pausas de movimiento son breves sesiones de actividad física, normalmente de entre dos y cinco minutos, que los niños realizan entre una tarea y otra para recuperar la concentración. Su funcionamiento se basa en reactivar la atención a través del cuerpo, en lugar de pedir al niño que se concentre más.
Puntos clave
- Una pausa para moverse es un breve periodo de actividad física que se utiliza para recuperar la concentración.
- La coordinación es más importante que el esfuerzo. Los movimientos que cruzan la línea media del cuerpo suelen ser más eficaces para mejorar la concentración que correr sin moverse del sitio.
- Es mejor hacer un pequeño descanso cada día que uno largo de vez en cuando.
Por qué el movimiento «reinicia» el cerebro
La atención no es un grifo que un niño pueda volver a abrir con solo decidirlo. Se va agotando y se repone a través del cuerpo. Hay dos factores que desempeñan el papel principal. El primero es movimiento cruzado: cualquier movimiento en el que una extremidad cruce la línea media (como llevar la mano derecha a la rodilla izquierda). Ambos hemisferios cerebrales deben coordinarse a través del cuerpo calloso, y esa exigencia parece activar los mismos sistemas que se encargan de la concentración y el autocontrol.
La segunda es estimulación motora gruesa y propioceptiva — un movimiento de empuje y tracción que involucra los grandes grupos musculares y que indica a un cuerpo inquieto cuál es su posición en el espacio y, por lo general, lo tranquiliza.
La investigación apunta a algo un tanto sorprendente: el patrón de movimiento. En un estudio realizado con adolescentes, 10 minutos de ejercicio de coordinación bilateral mejoró la concentración más que una sesión sin coordinación de la misma intensidad; fue la exigencia de coordinación lo que determinó el beneficio, no el esfuerzo. Un estudio realizado en el aula con niños de 11 y 12 años llegó a la misma conclusión, pero desde otra perspectiva: pausas con actividades que estimulen la mente una mejora en la atención selectiva y la velocidad de procesamiento, mientras que correr sin más no produjo ninguna mejora cuantificable.
En resumen: los saltos de tijera queman energía, pero la marcha cruzada suele recuperar la atención. Profundizamos en nuestra guía sobre Ejercicios de estimulación cerebral para niños.

Ideas de ejercicios para romper la rutina que puedes hacer en dos minutos
Estos ejercicios para descansar la mente no requieren ningún material ni más espacio que una alfombra.
Movimientos cruzados — para mejorar la concentración
- Marcha con pasos cruzados. Marcha sin moverte del sitio, lleva la mano derecha a la rodilla izquierda y luego la izquierda a la derecha. Contad todos a la vez y luego marcad el ritmo.
- Ochos perezosos. Dibuja un ocho grande en el aire, siguiendo con la mirada el movimiento de tu mano. Cambia de brazo.
- Imítame. Haz movimientos lentos con los brazos para que tu hijo los imite.
Actividades para la motricidad gruesa: para la energía desbordante
- Paseos con animales. Avanza a gatas en una dirección y vuelve andando como un cangrejo.
- Empujones contra la pared. Diez empujones lentos contra una pared, como si quisieras moverla. Presión profunda, sin hacer ruido.
- Salta y quédate quieto. Diez saltos en estrella y, a tu señal, quedaos quietos y mantened la postura.
Ejercicios de equilibrio — para encontrar la estabilidad
- Recuento de flamencos. Mantente de pie sobre una pierna mientras cuentas hasta diez y, después, cambia de pierna. Es más difícil con los ojos cerrados.
- Línea del talón a la punta del pie. Camina por una cuerda floja imaginaria que cruce la habitación y, después, hazlo al revés.
- Estatua derretida. Quédate inmóvil, como congelado, y luego déjate caer al suelo, parte por parte.

¿Cuánto deben durar los descansos para moverse y con qué frecuencia se deben hacer?
Entre uno y cinco minutos es lo ideal para la mayoría de los niños: el tiempo suficiente para cambiar de estado, pero lo bastante corto como para que volver a la tarea no se convierta en toda una odisea. Las pausas breves funcionan mejor que las largas porque no se convierten en el centro de atención.
En cuanto a la frecuencia: con más asiduidad de la que parece necesaria. Cada 20 o 30 minutos de trabajo concentrado es un ritmo razonable para los niños en edad escolar, y con mayor frecuencia para los más pequeños. La señal a la que hay que prestar atención no es el reloj, sino la inquietud.
Un descanso de dos minutos que hagas a diario es más provechoso que una sesión completa que intentes hacer dos veces y acabes abandonando. Aprovecha los momentos que el día ya te ofrece para hacer esos descansos: después del colegio, antes de hacer los deberes, el rato antes de cenar.
Eso es lo que hemos incorporado a nuestro Plan de estimulación cerebral para niños: ejercicios breves basados en el movimiento que se realizan en pareja, adaptados a la edad de tu hijo y a lo que más le cueste en este momento.

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Cómo se ve esto a lo largo de una semana
Las listas son fáciles de leer, pero cuesta empezar a hacerlas.
Colaboramos con James, que puso en práctica nuestro plan para niños con su hijo Everett, de nueve años, durante una semana, y sus dos hijos mayores también se unieron a los juegos. Lo que le resultó útil no fue un ejercicio concreto, sino que fue practicar juntos, en lugar de que cada uno aparezca en una pantalla diferente.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un descanso para moverse?
¿Cuánto tiempo deben durar las pausas para moverse?
¿En qué consisten las pausas para moverse en 6.º de primaria?
Por dónde empezar con las pausas para moverse
Si nunca has hecho nada parecido, empieza con un solo movimiento en lugar de con una rutina completa. Ponte de pie con tu hijo, toca con la mano derecha la rodilla izquierda y luego con la mano izquierda la rodilla derecha, y contad juntos hasta veinte toques. Eso es todo: dura aproximadamente un minuto, no hace falta ningún material, ni hay que preparar nada ni buscar nada.
A continuación, vincúlalo a un momento que ya tengas, para que no sea una cosa más que recordar; podrían ser, por ejemplo, esos cinco minutos antes de hacer los deberes. Hazlo con ellos En lugar de dar instrucciones desde la puerta, participar es lo que realmente hace que todo salga bien.
Realiza estos ejercicios a diario durante unas semanas y, si quieres conocer una serie más amplia, consulta nuestra guía sobre Descansos mentales para niños.
Las pausas para moverse funcionan no porque haya un ejercicio concreto que sea mágico, sino porque el cerebro del niño recibe una señal repetida de que puede volver a concentrarse a través del cuerpo.

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